Devocionales diarios para matrimonios No. 39
“Y alzó sus ojos, y vio a las mujeres y a los niños, y dijo: ¿Quiénes son estos que van contigo? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo” (Gén. 33:5).
Tener 12 hijos pequeños, todos menores de 15 años, puede ser considerado una carga muy pesada, pues, requieren manutención, instrucción, desgastante disciplina diaria, educación en el trabajo, entre otros.
Además, en este momento de la vida de Jacob, cuando no sabía qué hacer frente al supuesto ataque de guerra de su hermano, él no podía huir, pues, sus pequeños niños no podían correr a su misma velocidad. No obstante, cuando Esaú le pregunta a Jacob por los niños, Jacob, con toda seriedad y respeto le responde: Son los niños que Dios en su bondad ha dado a tu siervo.
Ya desde tiempos patriarcales, los padres piadosos sabían reconocer que todo bien era dádiva del Padre de las luces, y que los hijos son herencia de Jehová. Ellos no deben ser vistos como una carga o un obstáculo para el disfrute egoísta de los placeres, sino que Dios, en su gran misericordia, los concede a los padres como una bendición, pues, entregarse a ellos para criarlos, sacrificarnos por ellos trabajando diariamente con el fin de proveerles lo necesario, y dedicarles tiempo cuando regresamos cansados de nuestras labores diarias, nos lleva a crecer en el amor ágape que Dios quiere cultivar en nosotros.
Ser padres responsables es imitar a Dios, quien cuida de sus hijos, y se sacrificó por el bien de ellos al morir en la cruz.
Cuando hablemos de nuestros hijos hagámoslo con agradecimiento delante del Señor, siempre presentándolos como un regalo divino, a pesar de que algunos de ellos nos hacen salir canas por su espíritu díscolo, pues, Dios los está usando para nuestra santificación y crecimiento en amor y paciencia.
Pr. Julio C. Benítez
No hay comentarios:
Publicar un comentario