lunes, 9 de octubre de 2023

El matrimonio es quitar los ídolos del corazón

 Devocionales diarios para matrimonios No. 41

Entonces Jacob dijo a su casa y a todos los que estaban con él: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y purificaos, y mudad vuestros vestidos” (Gén. 35:2).



Jacob se está preparando para una peregrinación a Bet-el, el lugar donde se encontró con Dios y fue bendecido y librado de la mano de Esaú. Era propicio para el patriarca levantar allí un altar y adorar, junto con su familia, al único Dios verdadero que los había escogido, por pura gracia, para ser el pueblo del pacto.

Pero esta adoración debía ser sincera, conforme a la ley divina, con corazones limpios, devotos y purificados. Es por esa razón que el patriarca procura que sus esposas e hijos y siervos se limpien de toda contaminación, de ídolos y de toda impureza.

Pues, un padre de familia piadoso debe trabajar constantemente para que los ídolos del corazón sean expulsados de su familia, así como toda clase de contaminación mundana, pues, solo así podrían adorar con sinceridad y agrado al Dios del cielo.

Los padres de familia deben usar su autoridad para incentivar la piedad en sus familias, pues, no solo nosotros, sino toda nuestra casa debe servir al Señor. Y cuando vamos a congregarnos con los santos, como iglesia local, debemos preparar a nuestra casa para que todos vayamos, con corazones despiertos y atentos, con manos limpias sin ira ni contienda, para adorar a nuestro Redentor, el Señor Jesucristo.

En ocasiones tememos que nuestras esposas o hijos no trabajarán en expulsar los ídolos de sus vidas, pero, aunque Jacob no lo había hecho antes, tal vez por este mismo temor que tenemos los esposos, cuando lo hizo, el Señor bendijo su autoridad y su tierno llamado a la santificación, de manera que toda su casa abandonó lo idolátrico, y la casa fue así altamente bendecida, de manera que ahora podían ir a Bet-el a adorar a Dios a través de Jesucristo, quien era tipificado por los animales sacrificados en el altar.

Cada domingo hacemos una peregrinación, ya no a un lugar alto, sino a la congregación de los santos, como familia, para regocijarnos con nuestro Rey, y darle gracias por sus maravillosos dones, en especial, por el don de la salvación.

Ayudemos a nuestra familia a quitar todo ídolo que nos impide adorar y agradecer con corazón sincero al Dios que nos bendice.

Pr. Julio C. Benítez


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