lunes, 9 de octubre de 2023

El matrimonio es intensa búsqueda de Dios

 Devocionales diarios para matrimonios No. 38

Y dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré si no me bendices” (Gén. 32:26).



El contexto de esta famosa oración de Jacob es la intensa lucha y los profundos temores que le embargaba al saber que su hermano Esaú, el cual prometió vengarse de él, venía con 400 hombres a su encuentro; lo cual, según su propia interpretación, no auguraba nada bueno para él y su familia, ya que Esaú había prometido vengarse de Jacob por haberle robado la primogenitura. 

Jacob había hecho una sentida oración antes, pidiendo la protección divina para que guardara a su familia de tan calamitosa expectativa. Y luego de haber hecho lo que consideró sabio con el fin de evitar que todos murieran y así apaciguar la ira de Esaú, se quedó solo en el jardín de la oración, esperando la respuesta divina a las peticiones de su corazón.

Y la respuesta no tardó en llegar, pues, esa misma noche, en el momento sublime de la oración, el ángel del Señor, que es Dios mismo, la segunda persona de la Trinidad pre-encarnada, se le apareció, pero, por alguna razón, no le daba la tan anhelada bendición; lo cual llevó a Jacob a pelear con el ángel para que se la diera en abundancia, y a pesar de que el ángel era más fuerte que Jacob, e incluso lo descoyuntó, él prefería que todos sus huesos se descoyuntaran, pero contando con la bendición divina. Solo así podría ser el esposo y padre que su familia necesitaba.

La petición de Jacob prevaleció, y Dios se “dejó vencer” por el ruego y la súplica, como él suele hacer con sus hijos cuando le buscan con sinceridad y son inoportunos en sus santos ruegos; entonces, el Dios misericordioso responde la oración con prontitud y concede las bendiciones que Él mismo había dispuesto dar.

Un esposo sabio es un hombre de oración, de intensa búsqueda de las bendiciones que fluyen del Trono de la gracia. Mientras los demás duermen, él lucha con Dios a través de la oración, esperando las lluvias de gracia que Dios tiene preparadas para los esposos y padres piadosos que no saben cómo librar a sus familias de los muchos peligros, pero que confían en el poder y la sabiduría divinas.

Pr. Julio C. Benítez


No hay comentarios:

Publicar un comentario